Vayan echando la carne

por Angel

Hubo un tiempo, demasiado prolongado, en que las alineaciones del Real Madrid se hacían en los asadores y no en el banquillo. Existía una relación directa entre las esencias del club y las que churreteaban desde la plancha. El señorío consistía en lucir añadas de lamparones de grasa de todos los sitios que han estado a disposición de las comilonas del club sobre corbatas compradas en Serrano, como aquellos presuntuosos funcionarios franceses de segunda categoría con los que ironizaba Maupassant, que no salían a comprar la baguette sin ponerse en el pecho todas sus laureadas al mérito en la puntualidad.
José Antonio Martínez-Abarca

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