A Octavos entre Vuvuzelas y Vuvulelos

por Angel

Pues ya estamos en octavos, pese a todo y pese a todos, y sobre todo pese a nosotros mismos, es increíble la presión que nos auto imponemos, debemos ser la Selección a la que más se le exige habiendo ganado menos. Por no hablar de como renegamos de nosotros mismos, pero cuanto nos molesta que lo hagan los demás, ya lo dijo Napoleón.

A los españoles les gusta renegar de su país y de sus instituciones, pero no permiten que lo hagan los extranjeros.
Napoleón Bonaparte

Esto no hace falta que diga a cuento de que viene, nosotros podemos estar criticando cualquier cosa que hagan los nuestros, ahora, que no venga ningún periódico extranjero criticando con o sin motivo a nuestro equipo.

Después del partido contra Honduras, y habiendo ganado, después del batacazo inesperado del primer partido frente a Suiza ya dije que la Selección era una prolongación de la filias y fobias que vivimos durante el curso futbolístico, en la Selección se acaban abriendo infinitos debates por uno u otro jugador, casi siempre jugadores que militan en equipos diferentes, algunos en esto ven la salsa del asunto, a mí me cansa, en otras ocasiones el debate simplemente surge de los gustos personales de cada uno, sin tener en cuenta lo que mejor le puede venir al equipo, si fuese por algunos la Selección jugaría con 11 Cescs o con 11 Xavis, por citar dos ejemplos.

A Honduras se le ganó con más o menos solvencia, y ayer se hizo lo propio con Chile, un rival más complicado de lo que parece, con un gran entrenador y un equipo sin grandes nombres pero correosos y fieles a las doctrinas que dicta su entrenador. A Brasil le va a costar ganar a Chile, si es que gana, que no lo tengo tan claro.

A nosotros nos espera la Portugal de viejos conocidos como Queiroz, y de pilares actuales como lo son Pepe y Cristiano Ronaldo, a priori Portugal tiene menos cartel que Brasil, pero Brasil no tiene a ningún jugador que se parezca a Ronaldo, esperemos que el martes Aquiles de Lusitania no tenga el día y que el duelo ibérico se decante de nuestro lado.

¡Vamos!

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